viernes 11 de julio de 2008

Son 6:40 se dice; es temprano. Tiene esa maldita costumbre de poner el despertador con un sonido chillón diez minutos antes de la hora prevista para sentir que aprovecha su tiempo y dormir un rato mas. Son 6:49 repite en su cabeza dos veces antes de levantarse. Ese gusto; ese horrible gusto de la mañana que la pone nerviosa... no puede soportarlo. Va caminando con la luz aun apagada a gritarle a su madre que se levante. Es raro: debería ser al revés. Pero así son las cosas diariamente en su casa, al revés. Los ojos entreabiertos debido al golpe de luz de su baño no permiten ver su demacrada cara en el espejo asi que se dirige al inodoro. Y mira la luz nuevamente, ahora parece mas tenaz. Hay un foco que hace tres meses titila, pero depende de ella y solamente de ella que alguien lo cambie. Tendrían que cambiarlo sus padres pero así son las cosas en su casa.. siempre tan al revés. Se lava la cara, y no soporta el agua fría. Se mira al espejo, sus ojos ya se lo permiten. Se peina con la mano, los cepillos a la mañana le molestan. Se pone el reloj primero y después el resto de la ropa, dejando su piyama tirado en el piso con la esperanza de que se levante solo en algún momento de el próximo mes y mira su reloj: son las 6:59. Grita nuevamente "Mamá son las siete, ¿Vas a bajar a prepararme el desayuno o bajo yo?" Entre balbuceos deduce que sigue durmiendo. ¡Que al revés son las cosas en su casa!. Baja y primero la leche y después el chocolino. El microondas esta roto hace siete meses asi que debe pegarle unos manotazos para que reaccione que son las 7:03 y que es momento de comenzar a andar. Lo pone un minuto sabiendo que necesitara dos, pero el botón de los dos minutos anda igual que el resto del microondas. Que lindo seria que lo arreglaran. Toma dos tragos de leche porque es tarde, siempre desperdicia el final. Se lava los dientes y recuerda en que muchos no pueden desayunar y se termina la chocolatada que ya esta fría. Tocan bocina "Otra vez me tiene que llevar este idiota al colegio" piensa entre gruñidos. Las cosas al revés no le gustan, tendría que llevarla su papá. Luego de un trayecto de quince minutos de toses, silencios y ojos arrugados se baja en el colegio. Ve a todos entrar y quiere irse a dormir. Después se acuerda que le quedan solamente seis meses de clases y se pone triste y le dan ganas de entrar y de sentir nuevamente ese calor que le da su curso. Camina, entra y esta ausente los primeros 45 minutos de clase. No piensa con claridad, se muere de sueño y hambre. Toca el timbre. Si hay algo que extrañara de la escuela es ese placer que genera solamente ese sonido aturdidor de las 8:55 am. Ese mismo sonido es el que ignora cuando toca de nuevo a las 9:10 ya que nunca llegan a horario. Ni los alumnos, ni los profesores. 9:20 se digna a aparecer alguien y entre protestas y gritos del preceptor vuelven al aula. Mira el reloj cada quince minutos. Noto que en su curso solamente seis personas tienen reloj. Mira, ríe, se aburre. 10:25 suena de nuevo y a los quince minutos se termina. Y ahí comienza el constante deseo de que sean las 12:35. ¡Que lento pasa el tiempo!. Por fin escucha el timbre final y se va. Camina a la esquina de la mano del amor. Sube al auto con ganas de almorzar, descubriendo que tiene que esperar la comida cuando llega a su casa. Tiene malhumor, ahora prefiere dormir la siesta. Después de un rápido almuerzo se acuesta. Como le gusta dormir. Son las seis. Un llamado le genera ganas de irse. Se toma una combi que siempre se demora y se va. Y le gusta irse.
Le gustaría que su mamá la vaya a buscar en vez de subirse a una combi de un desconocido.
Es que no se si sabían, pero en su casa las cosas son al revés.

1 comentarios:

micaela dijo...

lo leí
y me encanto
sabelo
futura escritora hija de puta
jaja
te amo cccccintia
son las 4 de la mañana, y yo en la pc